Conoce nuestro talento: Elena Heredia

baobab es su increíble talento. Esta es la primera en una serie de entrevistas donde tendrás la oportunidad de conocernos mejor.

Q: ¿Quién es Elena Heredia?

Tengo 25 años, soy ingeniero industrial y nací en Palma (Mallorca), donde viví hasta que me vine a Madrid a estudiar en la ETSII-UPM. Entré en baobab con una beca en verano de 2014 y he ido progresando hasta dirigir un proyecto como PM desde otoño de 2017.

Q: ¿Por qué querías hacer una ingeniería? ¿Qué querías conseguir?

A: No lo tenía nada claro, tuve muchísimas dudas sobre qué elegir. Mi madre es maestra y de muy pequeña yo siempre decía que quería ser como ella, pero por las vacaciones. Siempre que llega el verano y tengo que elegir entre los cinco planes que me apetecen, me acuerdo de eso, pero me gusta mucho mi trabajo, así que elegí bien.

Empecé queriendo estudiar Aeronáuticas, seguramente influenciada por mi padre, a quien le fascinan los aviones. Desde pequeña siempre he pasado tiempo entre aviones y aeropuertos, ya que nos veníamos de vacaciones a Madrid dos o tres veces al año a visitar a la familia. El juego de mi infancia durante todos esos viajes era “encuentra el Jumbo”, aunque pocas veces aparecía, y siempre he tenido curiosidad por entender cómo consiguen volar. Con todo, seguí teniendo dudas y cuando tuve que escoger una carrera, opté por Industriales porque ofrecía asignaturas que cubrían muchos ámbitos hasta llegar a tercero, cuando te especializas. Y fue una buena decisión porque mecánica de fluidos se me da fatal. Me gusta mucho viajar en avión, pero no creo que me gustase dedicarme a eso.

Q: ¿Qué te motivó a escoger especialidad en 3º?

A: Entré pensando que elegiría la especialidad de Energías – parece que nunca he tirado con la primera idea. Al final escogí Organización por la Investigación Operativa. Me llamaba la atención poder tocar muchos campos diferentes: un proyecto con una empresa de fabricación de dulces, después un proyecto de turnos de personal para un hospital, después un supply chain de cajas de cartón. No centrarme en nada y aprender un poco de todo me motivaba. Y todo ello ligado a la optimización y la ayuda en la toma de decisiones. Te brinda la oportunidad de trabajar en equipos muy variados y de probar las soluciones en situaciones reales para tener una medida del impacto que tiene el trabajo realizado. 

Q: ¿Cómo fueron tus inicios en baobab?

A: Empecé en verano de 2014 con una beca, inicialmente de 2 meses, cuando finalizaba el tercer curso. Me ofrecieron quedarme y ampliar la beca pero quería terminar la carrera así que pasé un semestre en la universidad, arrepintiéndome mucho porque tenía la sensación de que estaba aprendiendo menos que en baobab y, de seguro, disfrutando menos de mi tiempo y mi formación. Entonces decidí compaginar la carrera con el trabajo, alargándola unos años, aprovechar la oportunidad y me incorporé a baobab en febrero de 2015.

Q: ¿Qué fue lo que te atrajo de baobab durante esos dos meses? Porque aunque te gusta tocar muchas cosas, poco pudiste ver en tan poco tiempo.

A: Sí, cierto. Fue la promesa de que iba a ser así, y las charlas con mis compañeros que ya trabajaban en proyectos variopintos. Entonces baobab era una empresa muy muy pequeña, ese verano éramos 5 en la oficina. Me llamó la atención la facilidad con la que, tal vez por ser tan pocos, se tomase siempre en cuenta tu opinión. Siempre había un sitio donde comentar tus ideas, tus dudas, y decidir entre mi responsable y yo hacia dónde quería dirigir mi formación. Aunque, a decir verdad, ahora que somos más esto no ha cambiado.

Q: ¿Entonces, cómo ha cambiado tu experiencia en baobab ahora que sois 25? ¿A qué retos os habéis tenido que enfrentar?

baobab ha crecido tanto en trabajadores como en proyectos, y no sólo en número, también en complejidad. Ahora algunos equipos son de tres a cinco personas, cuando antes éramos uno o dos, y son más multidisciplinares, así que podemos trabajar en proyectos más grandes y más interesantes. Por otro lado, también tenemos más variedad en las tecnologías que utilizamos y existe la posibilidad de especializarse en alguna o mantener un perfil muy variado.

Por otro lado, cada vez necesitamos más tiempo para mantenernos al día de todos los proyectos en los que se está trabajando. Así que estamos ampliando los canales de comunicación interna para asegurar que todos tenemos acceso a la información de los proyectos tanto abiertos como pasados, de forma que el know-how y las lecciones aprendidas se puedan compartir fácilmente y en beneficio de todos.

Q: ¿Cómo ha sido tu evolución dentro de baobab?

Mi primer año en baobab estuvo centrado principalmente en formación. Estuve en dos proyectos con clientes como desarrollador junior para familiarizarme con plazos, reuniones, formalidades y también aprender sobre gestión de proyectos viendo trabajar a mis compañeros. También estuve trabajando en proyectos internos en los que podía ir a mi ritmo y mejorar de forma continua el código con las revisiones y correcciones de mi responsable.

En enero de 2016 tuve mi primer proyecto, uno que comenzamos desde cero siendo dos desarrolladores y en el que pude compaginar tareas de gestión y desarrollo, incluido el diseño de la interfaz de usuario. Fue una aplicación de gestión de stocks para una fábrica de Opel, entonces propiedad de General Motors. 

Y en otoño de 2017 tomé las riendas de un proyecto de pricing para una gran empresa con 2.300 puntos de venta a nivel nacional, el mismo en el que trabajo actualmente. Empezamos siendo un equipo de tres personas y ahora somos seis, dos de ellos repartiendo su tiempo entre este y otros proyectos.

También compagino la gestión y desarrollo en ese proyecto con la colaboración en pre-ventas, que me permite conocer otros equipos y otras áreas de trabajo.

Q: ¿Y a qué otros proyectos te gustaría dedicar tu tiempo? ¿Qué otras tareas te gustaría desempeñar dentro de baobab?

A: Me gustaría un proyecto con impacto visible, y también algo relacionado con tecnologías de código abierto para complementar mi trabajo con AIMMS, así que voy a retomar mi formación en Python, que tengo un poco desatendida.

También me gustaría participar en proyectos de formación internos, tanto para aprender más como para compartir conocimiento con mis compañeros.

Q: ¿Por terminar, qué te gusta hacer fuera de baobab?

A: Si necesito desconectar de un día largo en la oficina y despejarme un poco me gusta salir a dar largos paseos, sin ningún rumbo concreto. Sólo estirar las piernas y ver a toda la gente por Madrid. Vivir cerca del centro me permite darlos, aunque ahora en verano no sea el mejor plan.

También hace poco menos de un año descubrí que muchos cines tienen programaciones especiales de retransmisión de óperas, ballets y teatros, a veces conciertos, en vivo desde otras ciudades. ¡Llevan años haciéndolo, pero nadie me lo dijo! Estoy descubriendo así lo mucho que me gusta el ballet y puedo ver los teatros de Londres, que de otra forma lo tendría complicado. Además, al estar la oficina en el centro, puedo llegar rápido al Verdi o al Yelmo, aprovechar para tomar una caña y entrar.

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