El factor humano en el sector industrial

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Imagen de Tara Winstead en Pexels
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¿Qué implicaciones tienen los avances tecnológicos en los trabajadores? ¿Cómo ha de ser la relación entre ambas partes?  Enfoque del factor humano en el sector industrial actual y futuro.

Los avances en la industria son una constante debido al impulso de los desarrollos tecnológicos, los cuales están transformando profundamente la sociedad. Pero no se trata de un proceso que haya aparecido por sorpresa. Desde la primera Revolución Industrial, las personas y las organizaciones entendieron que el avance de la tecnología y su implantación se traduce en un aumento de la eficacia y la eficiencia de los procesos productivos. Si nos remontamos al pasado, así ocurrió con la aplicación de la máquina de vapor o el uso de la electricidad como fuente de energía, y así continúa actualmente con la última revolución, bajo el nombre de Industria 4.0.

Esta nueva nomenclatura vino acompañada por las palabras «inteligente», «tiempo real», «integrado», «colaborativo» o «conectado», entre otras, combinando elementos como el IoT, la Inteligencia Artificial, el Big Data, la Analítica avanzada, la robótica, la potencia de computación o el cada vez más extendido 5G. Todo ello en aras de la automatización y el conocimiento basado en datos que deben estar al servicio de la toma de decisiones. Esto se consigue a través de procesos como la Inteligencia Operacional o Business Intelligence, que mediante modelos consiguen que estas sean las más certeras en detrimento del enfoque tradicional, donde el nivel de conocimiento para la buena toma de decisiones se ve limitado por las condiciones naturales del ser humano.

Este nuevo enfoque transformó y sigue transformando el sector industrial, donde cada vez más organizaciones son conformadas por sistemas automatizados y digitalizados obteniendo importantes ventajas competitivas en forma de experiencias que dan cuenta de los ahorros y mejoras productivas que ofrece, a lo cual se suma el poder hacer frente a problemáticas tan actuales como el ahorro de energía o la gestión de los recursos naturales.

Desde otra perspectiva, la automatización también implica cierto impacto sobre los recursos humanos. Los trabajadores ven cómo ya no tienen que hacer frente a tareas repetitivas y tediosas. Sin embargo, a pesar de traer este tipo de ventajas a los trabajadores, también sufren un desplazamiento de sus tareas hasta el punto de ver amenazados un porcentaje no pequeño de los puestos de trabajo.

EL PAPEL DEL SER HUMANO EN EL SECTOR INDUSTRIAL

La priorización de la automatización, basada en muchos casos en la minimización de la intervención humana, despertó el debate de cuál debe ser el papel del ser humano en la industria actual y futura.

La presente transformación tecnológica trae consigo la cada vez más evidente necesidad de interacción «humano-máquina», en la cual el foco se pone en la primera de las partes posibilitando la ejecución de los procesos con ventajas económicas y comerciales a la vez que se fomenta la seguridad, sostenibilidad y productividad.

Este enfoque propone una relación donde la tecnología no sustituya a los trabajadores, si no que los complemente de forma que esta sea dirigida, controlada y supervisada por expertos, en los cuales reside la decisión última. Por tanto, se combinan las bondades de cada uno de los actores, es decir, las habilidades cognitivas y sentido común del humano con la velocidad, capacidad y precisión tecnológica, consiguiendo así resultados que, de forma individual, no podrían ser alcanzados por ninguno de ellos. Por lo que, si bien la tecnología permite absorber tareas repetitivas, difíciles o incluso peligrosas en muchos casos para los humanos, no debe suponer la sustitución de estos.

Imagen de Kevin Ku en Pexels
Imagen de Kevin Ku en Pexels

ADAPTACIÓN HUMANA Y TECNOLÓGICA

Naturalmente, para que el binomio formado por humano y máquina logre maximizar las ventajas que son fruto del mismo, debe existir un proceso de adaptación por ambas partes.

Gracias a las máquinas, los trabajadores disponen de una mayor cantidad de tiempo para ejecutar aquellas tareas que sólo la razón humana puede ejecutar. Estas son tareas de supervisión de los sistemas automáticos, toma de decisiones y actividades creativas e innovadoras para la mejora de calidad de los procesos productivos. Es decir, los trabajadores cambian sus tareas por aquellas de mayor nivel y responsabilidad, lo cual deriva en un aumento del empoderamiento humano y que requiere de perfiles más formados y especializados. De esta forma, algunos empleos tradicionales se verán alterados, pero en ningún caso, en forma de destrucción de los mismos, sino tratándose de una reestructuración para facilitarlo.

De igual manera, la tecnología ha de ser apropiada para permitir una interacción intuitiva y fácil para los trabajadores. Por ejemplo, cada vez es menos exótico el término «cobot». Estos son robots creados para interactuar físicamente con humanos. De modo que, mientras la maquinaria industrial tradicional trabaja de forma masiva y, a menudo, en una posición fija, los cobots son elementos compactos y de menor volumen que hacen más fácil su desplazamiento. Estos se usan generalmente para realizar trabajos manuales, repetitivos y de gran precisión, aportando mayor calidad a las actividades humanas. Además, otro factor de gran importancia es que, gracias a la inclusión de sensores, los cobots son capaces de determinar situaciones de riesgo y, por ejemplo, detener su funcionamiento, fomentando así la seguridad del trabajador en tareas que pueden suponer un riesgo para su integridad física.

Operaria interactuando con un cobot – Imagen de ExceLence Management

Otro elemento de la transformación digital y tecnológica es la Analítica Avanzada. Esta, sirviéndose de los datos obtenidos de diversas fuentes (cada vez mayores gracias a elementos IoT), y mediante métodos avanzados de análisis descriptivo, predictivo y prescriptivo, proporcionan importantes mejoras en la toma de decisiones y automatización de procesos. Puedes encontrar algunos de estos métodos aplicados en la industria aquí , los cuales dan buena cuenta del impacto económico y operativo que se obtiene con la implantación de este tipo de técnicas. De nuevo, se fomenta la fuerza del conjunto formado por humano y máquina con softwares capaces de tratar, mostrar y permitir una fácil e intuitiva interacción de la información con los expertos responsables.

OTRAS IMPLICACIONES ACTUALES

En otro orden de cosas, existe una serie de características relacionadas con este enfoque que sitúa en un lugar protagonista al ser humano, que debe orientar las decisiones que las acompañen, y que son fruto de las necesidades y tendencias sociales actuales.  

Una de ellas es establecer como prioritarias tanto la sostenibilidad como el cuidado medioambiental. Esto se aborda, entre otras tecnologías, con técnicas de analítica avanzada, capaces de proponer soluciones que maximizan el aprovechamiento de los recursos y minimizan el consumo de materias primas y la emisión de residuos (por ejemplo, mediante una herramienta de cálculo de rutas óptimas se puede reducir el número de vehículos necesario con un máximo aprovechamiento de los mismos, lo cual se traduce en un ahorro operativo, una mejor calidad de servicio y en menores emisiones de CO2 y contaminación asociada a la fabricación de los propios vehículos).

Además, actualmente los clientes tienen acceso a una cantidad infinita de productos. Existen cadenas de producción enormemente veloces y con gran precisión capaces de producir en masa gran cantidad de productos. Sin embargo, la demanda de los clientes de productos customizados y personalizados es notablemente creciente, de manera que el enfoque tradicional de la producción masiva no concilia con el incremento de individualización en los productos demandados. Es por ello que, de nuevo, se manifiesta la interacción entre las máquinas y los humanos por la necesidad de las primeras de la creatividad y las ideas para la personalización de los productos de los segundos, los cuales podrán concentrarse en dichas tareas al librarse de aquellas absorbidas por la tecnología.

En resumen, los humanos y las máquinas vamos a tener que estar, cada vez más, en sintonía para mejorar los procesos, ser más eficientes y cuidar el medio ambiente, pero ese proceso ha de dejar siempre al humano la toma final de decisiones, así como la creatividad y a la máquina los cálculos y las tareas más duras y peligrosas.